Cómo manejar piezas con recesiones gingivales con alineadores

En una pieza con una recesión gingival marcada, el riesgo no está tanto en el movimiento que quieres hacer como en el momento en que decides hacerlo. Moverla pronto, cuando todavía no tienes anclaje, es la forma más rápida de perder el control justo en la zona más delicada. La clave, casi siempre, es la secuencia.

Con alineadores tenemos una ventaja para esto: podemos decidir con precisión en qué alineador empieza a moverse cada pieza. Esa capacidad de secuenciar es exactamente lo que necesita una raíz que hay que reposicionar a través de un periodonto comprometido, donde el margen de error es mínimo.

El error de empezar por el torque radicular

Imaginemos un premolar del cuarto cuadrante con una recesión marcada y la raíz fuera de su posición ideal. El impulso natural es corregirlo cuanto antes, aplicando torque radiculolingual desde las primeras fases.

Es precisamente lo que conviene no hacer. En las fases iniciales el resto de la arcada todavía se está moviendo, así que no tenemos un anclaje estable en el que apoyarnos. Forzar el torque de esa raíz en ese momento nos deja poco control sobre la pieza que menos lo perdona, justo donde el soporte óseo y la encía son más frágiles.

El resto de la arcada como anclaje: esperar a que todo lo demás termine

La alternativa es plantear el tratamiento moviendo todas las piezas y dejar el movimiento radicular de la pieza comprometida para el final, cuando el resto ya ha terminado y su corona está en posición.

En ese momento cambia todo. Toda la arcada, estabilizada, actúa como una unidad de anclaje potente, y la raíz se puede llevar a su posición con un movimiento lento y muy controlado. Es justo lo que pide una zona con recesión: fuerzas ligeras, sostenidas y sin prisa, en lugar de un empuje temprano y difícil de dosificar.

El efecto de un resorte de Warren, sin resorte

Reservar ese movimiento para el final nos da un efecto muy parecido al de un resorte de Warren: una acción mantenida y suave sobre la raíz, con toda la dentición haciendo de base. Conseguimos con la secuenciación de los alineadores lo que en fija buscaríamos con un auxiliar, pero sin añadir aparatología ni depender de la colaboración para colocarlo.

En el caso, movemos todas las piezas y dejamos la raíz del 44 para el final, a partir del alineador 19, que es cuando las demás han terminado. No es un movimiento aislado que forzamos, es la última pieza de una secuencia pensada para que llegue en las mejores condiciones posibles.

En recesiones, la secuencia es el tratamiento

El principio es transferible a cualquier pieza periodontalmente comprometida: no preguntes solo cómo moverla, pregunta cuándo. Colocar primero todo lo demás y dejar la pieza delicada para el final convierte el resto de la arcada en tu mejor anclaje y transforma un movimiento arriesgado en uno predecible.

Pensar la secuencia antes que la fuerza es, muchas veces, lo que separa un tratamiento que respeta el periodonto de uno que lo compromete.

Si quieres aprender a secuenciar este tipo de casos con seguridad, puedes conocer más sobre el Sistema de Biomecánica Avanzada con Alineadores en Common Sense Aligners.

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