El torque radicular con alineadores

El control del torque es uno de los movimientos más difíciles de gestionar en ortodoncia, tanto con aparatología fija como con alineadores. En el caso de los alineadores, el problema no suele estar únicamente en la posición final del diente, sino en la manera en la que intentamos llegar hasta ella.

En este artículo os enseñaremos cómo hacerlo de forma correcta, aunque, como siempre, se puede resumir en: controlar la biomecánica nosotros mismos y no confiar en la planificación. 

Controla la biomecánica, no el software

Con demasiada frecuencia simplificamos la planificación pidiéndole al técnico un protocolo PIR. El técnico lo ejecuta, pero lo hace de forma muy variable, y ahí empiezan los problemas. No porque el alineador no funcione, ni porque falten power ridges o ataches, sino porque la secuencia no es biomecánicamente correcta.

Un error muy habitual es comenzar el tratamiento intentando dar torque radículo-palatino desde el principio. A priori puede parecer lógico, pero no lo es. Cuando pedimos este tipo de torque de entrada, el movimiento no se expresa, aparecen desajustes y acabamos atribuyendo el fallo al sistema, cuando en realidad el problema está en el orden de los movimientos.

Cuando detectamos ese fallo, a veces caemos en el extremo opuesto y pedimos que todo el diente se desplace hacia vestibular en masa. Ese planteamiento tampoco es correcto. Un movimiento en masa es muy complejo de conseguir con alineadores y genera resistencias innecesarias que comprometen todavía más la predictibilidad del tratamiento.

Cómo conseguir expresar el torque entonces

Para que el torque se exprese, la secuencia tiene que ser lógica. Lo primero que necesitamos es proinclinar las coronas y abrir espacio. Hay que pedirle explícitamente al técnico que abra ese espacio, aunque aparezcan pequeños gaps que podamos asumir. El objetivo es priorizar el movimiento coronario, sabiendo que el ápice siempre se va a mover en cierta medida, tanto con fija como con alineadores.

Tras esa proinclinación es fundamental mantener y consolidar el espacio. En ese momento, en la cara palatina de la raíz de los incisivos, la resistencia ósea ya no es la misma que al inicio. El entorno se ha modificado y eso cambia por completo el comportamiento biomecánico del sistema.

Es entonces, cuando vamos a retruir los incisivos, cuando tiene sentido pedir el torque radículo-palatino. En ese punto el movimiento se expresa de forma mucho más eficiente, porque trabajamos con menor resistencia de la esponjosa del maxilar superior y el alineador deja de luchar contra el hueso para empezar a trabajar a favor de la mecánica.

Conclusión

El problema no es el software ni los accesorios. Es el momento en el que pedimos cada movimiento. El mismo torque solicitado en una fase incorrecta no se expresará, mientras que, bien secuenciado, puede funcionar de manera muy predecible.

Corregir el torque con alineadores no consiste en añadir más elementos ni en sobrerreaccionar al desajuste. Consiste en entender que primero hay que crear las condiciones biomecánicas adecuadas y después exigir el movimiento. Si intentamos saltarnos ese proceso, el torque simplemente no aparece.

Como siempre, un conocimiento avanzado en biomecánica nos hará tener el control en todo momento, en lugar de relegar en la planificación de los técnicos, lo que nos puede obligar a sobrecorregir movimientos a posteriori. 

Si quieres adquirir estos conocimientos y no dudar a la hora de planificar tus tratamientos y dominar los alineadores invisibles, te recomendamos informarte acerca de nuestro sistema de biomecánica avanzada. 

Consigue optimizar tus casos para así optimizar tu tiempo y poder realizar más y mejores tratamientos al año. 

Similar Posts