¿Por qué los incisivos laterales “siempre” desajustan con alineadores?
Respuesta sencilla: porque son pequeños.
Sí, son pequeños. Pero también lo son los incisivos inferiores. Y el nivel de desajuste en ellos es menor.
¿Qué ocurre con los laterales superiores?
Bueno, la respuesta es compleja. Pero un nuevo artículo nos da algo de luz sobre el tema.
Su conclusión es sencilla: los movimientos simultáneos en diversos planos del espacio son complejos para estos dientes.
Pero vamos a adentrarnos un poco más.
En este caso, nos plantean el desajuste que supone el problema vertical (la extrusión) cuando se encuentran en una posición palatina.
El problema: que protruir y extruir/intruir simultáneamente es desfavorable.
En el caso de un incisivo inferior también… pero menos. Dado que su cíngulo es menor, la superficie plana es más grande y el movimiento a vestibular es más sencillo.
Además, los incisivos inferiores tienen una particularidad: friccionan contra dientes “del mismo tamaño”. Es decir, los laterales contactan contra prominentes caninos… pero también con dientes “de su mismo tamaño”. Y los centrales lo tienen mucho más sencillo. Frente a eso, los laterales superiores friccionan con dientes que tienen mucho mayor tamaño, los centrales y los caninos. Eso supone una desventaja biomecánica.
Al margen de las cifras, queda claro que su biomecánica es compleja y debemos prestarle atención.
Un último punto que el artículo en cuestión de Zahraa Albarki y colaboradores deja claro: da igual el atache que usemos. No cambia la situación. No es suficiente para compensar las consideraciones biomecánicas que hemos descrito anteriormente.
Nuestra opinión
La clave de los laterales está en la secuencia.
En casos de apiñamiento severo y con problemas en diversos planos del espacio, debemos tener consideraciones especiales.
1. Hacer espacio antes de moverlo. Por ejemplo, 0,2mm a mesial y distal. Asegurar que se mantiene durante toda la secuencia.
Mantenerlo en posición final: ya los cerraremos con más alineadores si es necesario… aunque casi nunca se aprecia finalmente ese espacio.
2. Secuenciar adecuadamente el movimiento. Uno a uno.
- Primero derotamos la pieza en sentido vestibular. Lo que llamamos “mesial in” o “mesial out”. Si estamos distalizando molares, mejor que mejor: hay una reciprocidad en las fuerzas.
- Después, llevamos esa pieza a vestibular. Importante: asegurar que el CAD designer no realice otro movimiento y que aplique el máximo torque coronovestibular posible.
- Finalmente, si es necesario, realizamos el movimiento vertical, intrusión o extrusión… si es posible, aplicando el contrario en centrales o caninos (nuevamente, buscamos reciprocidad en las fuerzas). En este caso, sí pondremos ataches en ellos si los extruimos o en los adyacentes si los intruimos.
3. Finalmente, como decimos siempre: miramos fuera de la pantalla. En cada revisión presencial, mientras se están moviendo debemos confirmar que no hay fricción interproximal con los adyacentes. Pasamos un hilo dental. Si hay punto de contacto, lo aliviamos con tira de stripping metálica hasta que quede pasiva.
Como siempre, la biomecánica y el conocimiento ortodóncico son la base de nuestros tratamientos.